Soluciones personalizadas en PVC y aluminio, con acabados modernos, máxima eficiencia energética y una instalación profesional adaptada a cada espacio.
Cerramientos para terrazas, balcones, porches y galerías, pensados según la luz, la ventilación y el uso que le vayas a dar al espacio. Trabajamos con perfilería de aluminio y distintos sistemas de apertura, para que el resultado se integre con el resto de la vivienda. Cada proyecto se valora de forma individual, desde la primera visita hasta la entrega.
Más protección y uso durante todo el año, con la opción de abrir por completo en los meses de calor. Es la solución más flexible cuando el espacio es amplio, porque permite combinar tramos fijos con tramos correderos según cómo se use cada zona. Muchas terrazas se cierran por fases, empezando por el lateral más expuesto al viento.
Soluciones adaptadas a huecos compactos y fachadas con poco fondo. Al tratarse de un espacio más reducido, el sistema se ajusta con precisión al hueco disponible, sin restar apenas superficie útil. Es una opción habitual para proteger el balcón de la lluvia y del polvo sin renunciar a las vistas.
Cierres luminosos que mantienen la conexión visual con el jardín. Al tener normalmente más altura y menos limitaciones de espacio, admiten paños más grandes y una estructura más ligera. Es habitual combinarlos con puertas correderas amplias para no perder la sensación de espacio abierto.
Protección para zonas de paso, lavado o almacenaje, integrada con el resto de la fachada. Suelen tener menos exigencia estética que una terraza o un porche, por lo que se puede priorizar la funcionalidad: buena ventilación, fácil limpieza y aperturas prácticas para el día a día.
En este antes y después se aprecia el cambio típico al cerrar una terraza, un balcón, un porche o una galería: se gana protección, luz aprovechable y días de uso, sin perder la conexión visual con el exterior.
Antes
Después
Cerrar una terraza, un balcón, un porche o una galería no cambia solo el aspecto: cambia la forma de vivir el espacio. Se gana protección frente al viento y la lluvia, se reduce la entrada de polvo y humedad, y una zona que antes solo se usaba en verano pasa a estar disponible casi todo el año. En Elche, Santa Pola y el resto de municipios cercanos de la provincia de Alicante, donde el exterior se aprovecha buena parte del año, este cambio se nota especialmente en primavera y en otoño, cuando el viento y los cambios de temperatura son más frecuentes.
Revisamos soportes, desniveles, orientación y acceso. Es el momento de resolver dudas y de valorar qué tipo de apertura encaja mejor con el uso que le vas a dar al espacio.
Definimos perfilería, vidrio, puertas y ventilación, ajustando cada detalle al hueco real y al acabado que mejor combina con el resto de la fachada.
Preparamos los elementos a medida, con las cotas exactas tomadas en la visita técnica, para que el ajuste final sea preciso.
Montamos estructura, vidrio y remates, cuidando los puntos de anclaje a la barandilla, el suelo o el techo existentes.
Comprobamos cierres, deslizamiento de las hojas y evacuación del agua, para que todo funcione con suavidad desde el primer día.
Revisamos el acabado final contigo y resolvemos cualquier duda sobre el uso y el mantenimiento del cerramiento.
Cuéntanos qué espacio quieres cerrar y estudiaremos la distribución, las aperturas y los materiales más adecuados.
Terraza en planta baja, cerrada con perfil de aluminio y grandes paños de vidrio.
Porche de entrada, con paños fijos combinados con una puerta corredera lateral.
Galería trasera con buena entrada de luz natural y ventilación cruzada.
Depende del espacio y del uso que le quieras dar. Las hojas correderas aprovechan mejor el ancho disponible y son habituales en terrazas y galerías, mientras que las plegables permiten abrir el hueco casi por completo cuando el clima acompaña. Las abatibles funcionan bien en huecos más pequeños, como algunos balcones. También se pueden combinar con paños fijos en las zonas donde interese mantener una vista despejada sin necesidad de abrir.
Cada espacio tiene su propia estructura, orientación y forma de uso, así que el sistema se adapta a cada caso. Un balcón suele tener un hueco más estrecho y necesita soluciones compactas, mientras que un porche o una galería permiten paños más grandes y más combinaciones de apertura. Una terraza, al tener más superficie, suele admitir un diseño más flexible, con zonas fijas y zonas practicables según cómo se vaya a usar el espacio.
El diseño incluye hojas practicables o correderas que permiten ventilar el espacio cuando hace falta, lo que ayuda a reducir la humedad acumulada en el interior. En espacios que se cierran casi por completo, como algunas galerías, conviene prever puntos de apertura repartidos para que el aire circule bien. Durante la visita técnica se valora la mejor combinación según la orientación y el uso previsto.
Con una limpieza periódica de perfiles y vidrio suele ser suficiente en la mayoría de los casos. Si el sistema incluye hojas correderas, conviene revisar de vez en cuando que las guías no acumulen arena o suciedad, para que se deslicen con suavidad. No es un mantenimiento exigente, pero sí conviene dedicarle una revisión de vez en cuando, sobre todo en los meses de más uso.
En muchos casos sí. Durante la visita técnica revisamos el estado de la estructura actual, barandilla, solera o techo, para saber qué se puede aprovechar y qué ajustes hacen falta antes de fabricar. No todos los soportes existentes sirven igual de bien, así que esta revisión previa es clave para que el cerramiento quede bien anclado y sin holguras.
Depende del edificio y de las normas internas de cada comunidad, así que conviene consultarlo con ella antes de empezar el proyecto, especialmente si el cerramiento afecta a una fachada compartida o a elementos comunes. No es algo que podamos valorar nosotros por ti, pero sí te ayudamos a definir bien el proyecto para que puedas presentarlo con claridad si hace falta.
Se concreta en la fase de diseño, junto con la perfilería y las puertas, según el uso que le vayas a dar al espacio y la orientación de la fachada. No es una decisión que tengas que resolver tú solo: te acompañamos para que el resultado se ajuste a lo que necesitas, ya sea más luz, más privacidad o un equilibrio entre ambas cosas.
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